CAS: IV CAMINATA FAMILIAR

El sábado 1 de setiembre tuvimos otro momento importante para esta gran familia CAS 2018 –2019, estoy seguro que este día será recordado cada vez que tengamos un meta que superar. Aprendimos lo importante que es prepararse, organizarse y mantenerse unidos para lograr un objetivo, y sobre todo ayudar al líder en el refuerzo a las indicaciones del equipo.

Empezamos muy temprano; la cita era a las 7:30 am y nos correspondía llegar entre los primeros y así lo hicimos. Para ello, el día previo preparamos las donaciones para llevar (nos tocó los fideos), luego la ropa que íbamos a usar y las zapatillas más cómodas. El desayuno lo tomaríamos en el cole, un sandwichito de chorizo y un café, de paso ayudamos a los chicos de KiosCAS, de hecho también compraríamos agua para el camino.

El 100% de los padres se aseguró de cumplir con traer las donaciones acordadas. Entre las 7:30 y 8:30 pudimos departir entre padres e hijos, muchos revisamos la ruta del colegio hasta la laguna, 1 hora y 30 minutos.

Todo estaba súper organizado, se formaron tres equipos para la ruta, padres voluntarios con las banderolas y lazos en las muñecas ayudaron a marcar el orden en las filas, otros padres se encargaron de la seguridad apoyados del soporte de nuestros amigos de Serenazgo. También estuvieron los chicos encargados de recuperar las botellas de reciclaje y quiero hacer una mención importantísima: la participación de 'Las Cebras', quienes marcaron la ruta y nos brindaron la seguridad en los cruces de calles,  avisándonos de todos los inconvenientes que podíamos encontrar en el camino. 

Iniciamos la caminata rumbo a la Laguna de la Molina a la 8:30, todos en orden conforme a lo planeado. El equipo verde delante, al centro los azules y cerrando el de los amarillos,  más de 100 personas entre alumnos, profesores y padres de familia.

Cada 2 km aproximadamente y en los cruces importantes, parábamos para revisar que todo estuviese en orden y asegurar que la delegación se mantenga compacta para poder cruzar.

En el trayecto, algunos de los chicos alentados por los padres gritaban el nombre de este gran colegio  y lanzaban unas hurras que alentaban a continuar.

Llegamos sin contratiempos de acuerdo al tiempo planeado, y tocamos el muro del borde de la laguna, en señal de 'SÍ SE PUEDE'. Nos sentimos alegres del logro superado. Ver a cada uno llegando y transformando su rostro en felicidad es también ver el reflejo de este grupo de hijos y padres del CAS transformándose en un EQUIPO de GANADORES, donde con orden, organización y disciplina, se puede TODO.

Termino mi testimonio, agradeciendo a la comunidad recoletana por la oportunidad de integración, a la profesora Lorena por su excelente liderazgo y al EQUIPO de padres y alumnos que hicieron posible este extraordinario día.
Espero que a corto plazo podamos repetir tan gratos momentos como estos.

Julio Abarca

padre de Camila Abarca DBI - D                                            

             

 

Reflexión sobre la caminata CAS     

Alguna vez, Martin Luther King dijo:” No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena.” Estas palabras sonaban en mi cabeza la mañana del 1 de septiembre, cuando me levantaba de mi cama para asistir a la caminata CAS. Tratando de no perder tiempo (con el temor de que ya se hayan ido sin mi) subí al auto y me embarqué al colegio. Reflexionando acerca de las palabras de Luther King, caigo en cuenta que ya había llegado. Tras haber dejado mis donaciones en las manos de mi tutor, procedí a acoplarme al grupo. Ni bien empezó la caminata, noté algo que me impactó (y esto debido a que no suelo caminar para ir al colegio o llegar a casa), pese a ser una realidad para miles de peruanos: niños trabajando, madres con hijos en su regazo pidiendo limosna o jóvenes ofreciéndose para limpiar el parabrisas de los carros.

Pero lo que abiertamente me causó indignación fue el ver la frialdad  e indiferencia con la que ciertos transeúntes miraban a estas personas. Lo que me hizo pensar, si en La Molina se aprecia esto, ¿cómo será en otros distritos? A medida que avanzábamos, el paisaje iba cambiando: casas grandes, árboles grandes, camionetas grandes, todo grande, como si me hubiera transportado hacia otra realidad “ideal”, perfecta, pero no podía estar más equivocado, pues si había un común denominador en todas estas casas de ensueño, era la presencia de jóvenes en su mayoría, vestidas con un uniforme, estimo 3 años mayor que yo, regando el voluptuoso jardín. “¡Niña!, ¡niña!, ¿porqué te demoras?, apúrate que ya vienen mis papás, déjate de perder el tiempo en estupideces y ya entra para alistar la mesa.” “Sí señora.” Responde la joven empleada, entrando a la gigantesca casa. ¿Acaso tener una mayor capacidad adquisitiva nos da el derecho de poder hablar así a otras personas? ¿Es uno más por eso? Fue entonces ahí cuando caí en cuenta en la importancia que había tenido esta experiencia de aprendizaje para mi persona, pues comprendí de lleno lo que CAS nos quiere transmitir.

Ese espíritu de ayuda, compromiso y solidaridad que debemos tener con el prójimo, son los pilares que cualquier persona, provenga del estrato social que provenga, debe poseer. Me doy cuenta también de la invaluable lección moral que había recibido gracias a esta caminata, cuyos objetivos fueron promover la actividad física, el cuidado del medio ambiente, el respeto por las normas de tránsito y el servicio a los más necesitados, y que tuvo un efecto de doble filo, no sólo para mí, sino también para todos nosotros, pues nos hace darnos cuenta que a veces primamos aquello que nos da una satisfacción temporal, egoísta y propia. ¿Estas personas necesitadas de trabajo, también piensan en satisfacer sus necesidades propias?, o, por el contrario, ¿trabajan más arduamente para así sacar adelante a sus familias, o a ellos mismas, aunque esto implique el verse expuesto a humillaciones, insultos y discriminación?

Volviendo a recordar aquellas palabras dichas por Martin Luther King, entiendo finalmente lo que quiso decir. Ayudemos en la medida que podamos, pensemos que hacemos feliz a alguien a quien no conocemos, y que esta persona nos está agradecida por saber que hay quienes saben de su dolor y desinteresadamente se ofrecen a darle apoyo. Para finalizar, está en nuestras manos el hacer que las diferencias y fricciones existentes en nuestra sociedad vayan desapareciendo. Las ideas mueven al mundo y los grandes cambios empiezan siempre por pequeñas acciones. Pues tal como Albert Einstein dijo: “Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.” Entonces pues, ¡eduquemos, enseñemos y aprendamos a respetar a los demás, teniendo como eje el carisma de los Sagrados Corazones! Y pensar que esto empezó por un testimonio sobre la caminata….

Fabrizio Solano

DBI - E