Estudiantes del Colegio de los Sagrados Corazones Recoleta recaudaron fondos mediante la venta de rosas con el propósito de contribuir a la construcción de viviendas de emergencia para familias de San Juan de Miraflores que viven en situación de pobreza.
Lo recaudado fue destinado a TECHO Perú, una organización sin fines de lucro que trabaja junto con voluntarios y familias de asentamientos humanos para desarrollar soluciones habitacionales y mejorar sus condiciones de vida.
La iniciativa nació durante RecoMUN, una simulación de las Naciones Unidas en la que los estudiantes representan a distintos países, dialogan y debaten sobre los grandes desafíos del mundo.
Una recaudación con un propósito que continúa
Según Martha Manrique, directora de Operaciones de TECHO Perú, está previsto que entre agosto y septiembre los estudiantes del colegio participen en la construcción de viviendas junto con otros voluntarios.
Esta experiencia de participación directa será, sin lugar a dudas, enriquecedora, porque permitirá a los estudiantes comprender de cerca el impacto de su aporte, trabajar junto con otros por un objetivo común y convertir la solidaridad en una experiencia concreta de servicio.

La solidaridad como experiencia formativa
Experiencias como esta demuestran que la formación de una persona no debe limitarse únicamente al aula, a una exposición o a una evaluación. También se construye cuando un estudiante identifica una necesidad, se organiza con otros y descubre que sus decisiones pueden producir un cambio positivo en la sociedad. Esta manera de entender la realidad se alinea con la formación en valores que promueve el Colegio de los Sagrados Corazones Recoleta.
Una formación que busca trascender el aula
Formar buenos ciudadanos implica acompañarlos para que desarrollen conocimientos, pero también sensibilidad frente a su entorno, empatía y vocación de servicio.
Precisamente, Camila Bendezú Hakim, estudiante de la Promoción 2026, destacó que relacionarse con organizaciones como TECHO Perú contribuye a su formación solidaria y empática.
Experiencias enriquecedoras como esta, invitan a los jóvenes a involucrarse, asumir responsabilidades y comprender que también pueden aportar al bienestar de otras personas.
Porque formar no consiste solamente en preparar a los estudiantes para su futuro, sino también en ayudarlos a reconocer el papel que pueden asumir desde hoy en la sociedad.
